Día del Duelo por Muerte Gestacional y Perinatal

¿Sabías que existe un Día para el Duelo por Muerte Gestacional y Perinatal?

Tenemos una palabra para cuando un hijo pierde a su padre o a su madre: huérfano.
¿Pero qué pasa cuando son un padre y/o una madre los que pierden a un hijo? No existen palabras capaces de describir ese dolor.

El 15 de octubre es el Día Internacional del Duelo por Muerte Gestacional y Perinatal.

Vivimos en una sociedad en que todavía es tabú el tema de los abortos, ya sean espontáneos, retenidos o inducidos.
La mayoría de las veces, cuando una tiene la desgracia de vivir esta situación se encuentra sola y realmente no sabe a quién acudir. A medida que va pasando el tiempo te “abres”, cuentas tu experiencia. Y es probable que averigües que bastantes mujeres cercanas han pasado por situaciones similares.

Se llama muerte perinatal cuando ocurre en el tiempo cercano al momento del parto. Eso es a partir de la semana 24 de gestación.
Muerte gestacional es la que sucede con anterioridad a esa semana.

Una malformación severa, complicaciones durante el parto, el silencio…
Es duro escuchar que tu bebé no tiene latido.

Y esta pérdida conlleva un duelo.

Debemos tener en cuenta que el duelo es un proceso, no un estado. Y que su duración es indeterminada: dependerá de cada caso y situación, de como lo viva cada persona.

Seamos realistas: en cuanto una pareja decide formar una familia (o aumentarla) empieza a proyectar su futuro, empieza a imaginar, a pensar en ese hijo, a sentirse padres.
Cuando una mujer está embarazada desde el primer síntoma va tomando conciencia del ser que está creciendo en su interior y es probable que ya se sienta madre desde muy temprano, que se sienta vinculada y que sienta amor por ese pequeño embrión que se está formando.

Por todo esto es completamente normal que después del fatídico suceso la pareja, padres y/o madres, necesiten pasar por un proceso de duelo más que justificado.
Sienten dolor por haber sufrido una pérdida, han perdido a un hijo. Sin importancia de si eran semanas o meses el tiempo que llevaran juntos…

Muchas personas tienden a llevar el duelo en secreto, familiares y amigos no saben nada acerca de lo sucedido. Totalmente lícito.

Cuando se comparte el dolor con el entorno, tienden a minimizar y desvalorizar la muerte de un hijo que todavía no ha nacido, sea cuál sea la etapa en la que ocurra.
La sociedad invisibiliza las maternidades/paternidades de un niño no nacido, más aún si se trata de una muerte perinatal o  aborto inducido.

¿Cómo acompañar a nuestros familiares o amigos que se encuentran en este proceso de duelo?

  • Respetar el sentimiento del padre/madre: mientras que hay gente que en el primer trimestre no consideran al embrión todavía como un bebé, otros sí hablan de bebé.
  • Respetar los tiempos: sobretodo en su forma de llevar el duelo y de comunicarse.
  • Nombrar al bebé por su nombre (en el caso de que ya lo supiéramos).
  • Escuchar, acompañar y no juzgar.
  • Ayudar: con las tareas del hogar, en recoger las cosas del bebé que ya estaban colocadas para evitar una vuelta a casa aún más traumática…
  • Si no sabes qué decir, el silencio es la mejor decisión. Evitar las típicas frases de “consuelo” que resultan ser bastante desafortunadas… Por ejemplo:
    • Mejor ahora que más tarde.
    • Ya tendrás otro.
    • Aún no lo conocías.
    • A mi vecina/amiga/prima-de-mi-peluquera le pasó y al poco se volvió a quedar embarazada.

Podemos encontrar ayuda en foros, en libros especializados, en grupos y asociaciones de duelo y solicitando información a nuestro médico.

Y ser conscientes de que aunque hayamos perdido la “inocencia” el patrón no tiene porqué repetirse y un futuro embarazo con toda probabilidad será normal.

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